El segundo trimestre de 2020, #MujeresDown lo dedica a hablar sobre los derechos de las mujeres. Por eso, hemos pedido a Laura Mitjans, una joven con síndrome de Down y que forma parte de Down Tarragona desde muy pequeña, que nos dé su punto de vista sobre muchos aspectos relacionados con este tema.

Soy Laura. Tengo 25 años y soy de Llorenç del Penedès.

Ha trabajado de monitora de comedor en una escuela de Altafulla, ha hecho prácticas de bibliotecaria y de auxiliar administrativa en el Grupo Sifu. En la actualidad estoy trabajando también de auxiliar administrativa en la empresa Idiada APPlus.

Soy una apasionada de la lectura y de los libros. Trabajé en prácticas en la biblioteca de la Universitat Rovira i Virgili en Coma-ruga. Allí me sentí muy querida y me gustó muchísimo trabajar rodeada de libros todo el día.

Ahora en Sant Jordi ha llegado a mis manos el último libro de Àlex Rovira‘Cuentos para niños y niñas felices’ y me está gustando mucho. A Àlex, a menudo lo oigo hablar en la radio o en el programa ‘l’Ofici de viure’ y me encanta cuando habla de las emociones.

He presentado dos veces, junto con el periodista Xavier Grasset, el ‘Encuentro de familias’ en PortAventura. Una gran experiencia!

-Estamos haciendo esta entrevista de manera telemática en lugar de presencial por el Coronavirus. ¿Te ha afectado mucho en tu vida habitual este confinamiento?

Pues mira, estoy totalmente confinada a casa. No he salido ni un solo día todavía pero no tengo tiempo de aburrirme! Por las mañanas me conecto con Down Tarragona y hacemos trabajo. También contacto con la Fundació Santa Teresa del Vendrell. Después dedico parte del día al ocio, sea pintando, leyendo, escribiendo o escuchando música y bailando. Ya te digo que no me aburro nada!

-¿Donde estás trabajando ahora mismo? … o hasta que nos confinaron quiero decir!

Ahora estoy trabajando de auxiliar administrativa en la empresa Idiada APPlus que es la que se encarga de hacer las revisiones técnicas de automóviles. Aquí  estoy encantada…. Me  siento muy a gusto y los y las compañeras son una gente fantástica. Hago trabajos de despacho, atención al público y también me encargo de revisar los CV de los qué quieren entrar a trabajar en la empresa, comprobando que todo esté correcto. Digamos que soy la primera persona con la cual tienen contacto!

– ¿Y has podido seguir trabajando desde casa?

Del trabajo mío actual no, puesto que la empresa ha cerrado temporalmente con un ERTE a todo el mundo. Hace unas semanas me llamaron para decirme que contaban conmigo cuando vuelvan a abrir.

– Hablando de trabajo, tú has estado en varias empresas y el trabajo es, aparte de una necesidad, también un derecho que todos tenemos. ¿Qué  piensas tú?

A mí poder trabajar me ha aportado muchísimas cosas. Cada día incorporo nuevas experiencias y conocimientos y así puedo mejorar y hacer cada vez más tareas. En esta empresa me siento muy cómoda con los y las compañeras. Soy una más!

– ¿Tú crees que hoy por hoy, podemos hablar de desigualdad de derechos entre hombres y mujeres en nuestro país?

Pienso que quizás entre las personas que no tenéis ninguna discapacidad sí que os  podéis encontrar más. Si hablo por mí, nunca he tenido ningún problema de discriminación por mi género. Aun así, todo el mundo sabe que pasa y tenemos que seguir luchando porque esto no sea así.

-Trabajamos, ganamos un sueldo… a pesar de que a veces no es igual para todo el mundo. Se ha comprobado que en algunos casos, las mujeres cobráis en igualdad de condiciones y trabajo, unos sueldos menores a los hombres. ¿Qué crees que tiene que cambiar todavía en este sentido? ¿Quién lo tiene que cambiar?

Todavía hay mucho machismo en nuestra sociedad. Las mujeres queremos tener los mismos derechos que los hombres y a la vez, los mismos que tenéis las personas sin discapacidad. Poco a poco se irá consiguiendo, pero hace falta que la sociedad en general se ponga manos a la obra.

– Poder disfrutar de autonomía personal y una independencia individual comporta unos derechos pero también unos deberes. Hablo por ejemplo de los derechos civiles (firmar contratos, igualdad de trato en el sistema judicial, obtención de préstamos e hipotecas….) ¿Te has encontrado alguna vez ahora ya como mujer adulta con algún problema en estos casos?

Pues a pesar de que sé que alguna vez pasa, yo no me  he encontrado nunca en una situación así. Siempre que he ido a firmar los contratos, todo ha sido correcto aunque quizás todavía no haya vivido las otras situaciones…

– ¿Te consideras reivindicativa de los derechos de las mujeres? ¿Te defines como una mujer feminista?

Por supuesto! Soy y me defino feminista! Soy activa a la hora de decir lo que pienso pero no soy mucho de ir a manifestaciones. Lo que sí defiendo y tengo claro, es que todo el mundo tiene que poder hacer las mismas tareas, tanto en casa como fuera. Con una mejor educación de los niños y niñas, tanto en casa como  en la escuela, creo que mejoraríamos mucho como sociedad.

– Y en tu caso, ¿cómo te han educado en este sentido?

En casa siempre he visto a mi padre y a mi madre haciendo ambos todas las tareas y en la escuela creo que también lo han tratado bastante bien en este sentido.

– Hemos hablado de los derechos laborales, derechos civiles… Hablamos ahora del derecho de participación, inclusión plena y efectiva a la sociedad. ¿Has podido votar siempre o has tenido problemas hasta el año pasado?

Pues quizás por el hecho de vivir aquí en un pueblo pequeño nunca me  han puesto pegas. Siempre he podido ir a votar y lo he hecho normalmente.

-¿Y te verías en un cargo político… en tu ayuntamiento por ejemplo?

No… no me atrae demasiado la política. Aun así, sí que me interesa mucho el voluntariado. Desde hace mucho tiempo me ronda por la cabeza iniciar un proyecto que pudiera ayudar los otros.

– ¿Y en qué consiste?

Pues sería un programa de voluntariado que ayudaría a otras personas con disfuncionalidad o con necesidades como las nuestras, montando grupos de diálogo, ayudar los maestros para que tengan mejores herramientas en la enseñanza o ayudar a saber presentarse mejor ante un nuevo trabajo. En general, hacer que todo el mundo se sintiera que forma parte de la sociedad.

– Y siguiendo hablando del derecho de voto, ¿cómo era nuestra sociedad cuando no dejaba votar a las mujeres?

Todo el mundo tiene que poder expresarse libremente y escoger a sus representantes. Desde  que pudo votar todo el mundo creo que muchas cosas han cambiado. Aquella sociedad no era suficientemente justa.

– Aun así hay cosas que no conseguimos cambiar… hablo por ejemplo de la violencia machista.

Pienso que las mujeres tenemos otro punto de vista diferente de los hombres. Somos más sensibles y siempre priorizamos el diálogo. Muchos hombres piensan que se tiene que hacer solo lo que ellos quieran y alguien les tiene que explicar que esto no funciona así. Tenemos que aprender a respetar la voluntad del otro! Como siempre digo, con educación y más cultura estas cosas pasarían menos.

-Hombres y mujeres tenemos el derecho a decidir libremente sobre nuestra propia sexualidad. ¿Qué  piensas de que algunas familias decidan esterilizar a sus hijas?

Pues no me parece bien. Los demás no tienen que poder decidir sobre mi sexualidad. Soy yo la que tengo que decir que quiero hacer y si por ejemplo, tu pareja quiere tener relaciones sexuales y tú no, tiene que entender que es tu decisión y respetarte.

– ¿Te has planteado alguna vez si querrás ser madre?

Mira, tratamos este tema al encuentro de autogestores y empoderados de 2018 y la conclusión general fue que no  estamos en general demasiado por la maternidad. Creo que conlleva muchos compromisos, mucho trabajo y hoy por hoy, no me  veo preparada.

-¿Que hace falta de manera urgente para equiparar hombres y mujeres?

Pues hablar más todos y todas, de manera igualitaria, llegar a acuerdos y mejorar juntos. En definitiva que sea una sociedad más positiva y más justa.