El brote de coronavirus (COVID-19), catalogado como una pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta con mayor gravedad a las personas mayores y a personas con enfermedades previas. Sin embargo, existen aún muchas incógnitas acerca de la posible vulnerabilidad de ciertos colectivos como las personas con discapacidad intelectual.

En concreto, las personas con síndrome de Down pueden tener algunos factores subyacentes que podrían que podrían influir en la evolución y complicaciones asociadas a la infección por COVID-19 y a los efectos adversos asociados a la infección por COVID-19. Esta población presenta alteraciones inmunitarias de diverso carácter y una mayor frecuencia de infecciones bacterianas y víricas, muy en especial las respiratorias, además de frecuentes anomalías en la arquitectura del aparato respiratorio. Por desgracia, no se conocen el número de casos de infección por coronavirus ni su gravedad en la población con síndrome de Down, aunque sabemos que se están produciendo en distintas edades y con evoluciones diversas.

Es por ello que atendiendo a la iniciativa de la Trisomy 21 Research Society (T21RS) frente a la infección por el coronavirus, que se está llevando a cabo en Europa, Estados Unidos e Iberoamérica, se ha constituido en España una comisión de trabajo (T21RS COVID-19), con el objetivo de contribuir a la detección de casos de personas con síndrome de Down que hayan sufrido la infección por COVID-19. Esta iniciativa permitirá comprender mejor los riesgos específicos en esta población y proporcionar las recomendaciones más apropiadas para proteger a las personas con síndrome de Down contra el COVID-19.

La comisión T21RS COVID-19 ha diseñado e implementado una encuesta para familias y facultativos que llevaron o están llevando casos con infección por COVID-19 en esta población. Además, en la T21RS los comités internacionales de investigación están realizando una revisión de la literatura científica más actual sobre los posibles factores de riesgo en estas personas, debido a sus comorbilidades.

Más que nunca, es importante garantizar que las personas vulnerables se mantengan a salvo y que se les ofrezca el mismo acceso a las pruebas y tratamientos que a cualquier otra persona.